¿Qué pasa con los artistas y agentes que eligieron Downtown precisamente para evitar el ecosistema de las majors? Pues bien, esto es lo que algunos nos preguntamos luego de conocer apenas unos días que la Comisión Europea dio luz verde a la adquisición de Downtown Music Holdings por Universal Music Group (UMG) por 775 millones de dólares, tras aceptar el compromiso de ambas partes de desprenderse de la plataforma de gestión de regalías Curve, propiedad de Downtownm plataforma de contabilidad en nube diseñada específicamente para sellos discográficos, editoriales y distribuidores musicales.
El interrogante esta en la competencia para quienes construyeron carreras dentro de la industria musical desde la independencia: ¿dónde queda el espacio para los que no quieren, ni necesitan formar parte del imperio de las majors?
Downtown no era cualquier proveedor. Para miles de agentes, managers y sellos pequeños, era el refugio deliberado frente al modelo extractivo de las tres grandes. Downtown ofrecía con sus marcas aliadas CD Baby una distribución sin renunciar a derechos fonográficos; con Songtrust administraba publishing sin exigir cesión de copyright; y FUGA servía a sellos independientes con tecnología de alto nivel sin imponer cláusulas de exclusividad abusivas o bueno esa era su promesa. Hoy, la promesa queda en la sombra de Virgin Music Group, musculo financiero e independiente de UMG que, por definición estructural, responde a los intereses de una major.
Y estas preguntas validas se dan ya que en la práctica manager que eligia Songtrust para administrar publishing de su artista porque confiaba en su neutralidad frente a majors. Ahora enfrenta un escenario donde las decisiones estratégicas de esa plataforma, como priorización de catálogos, inversión en tecnología, podrían alinearse, drásticamente, con los intereses de Virgin y UMG. Porque cuando el capital o dinero define la dirección, la independencia operativa se vuelve frágil o imaginaria.
Al final La Comisión Europea entiende que los datos y las regalías son el nuevo petróleo. Pero que pasara con CD Baby, Songtrust, FUGA quedarán bajo el mismo telón del techo corporativo y aunque operen como entidades separadas, la pregunta es ¿hasta qué punto un contrato firmado con Downtown se mantenga cuando el control accionario pertenece a UMG?
Con esta opinión no se busca demonizar una major. Se trata de reconocer que la independencia ya no es un sello; es una decisión activa que requiere conocimiento, estar informado y conocer su industria, requiere elegir proveedores cuya estructura accionaria no contradiga su promesa de servicio y por último requiere leer y entender los contratos no solo por las obligaciones, sino por las salidas.